EVO Y LA OLIGARQUÍA ENSAYAN PARA DICIEMBRE 2009
La aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, pactada previamente en el Parlamento entre la izquierda indigenista y la derecha oligárquica, fue en enero el gran pretexto para que estas fuerzas midan sus posibilidades con miras a las elecciones generales que definirán, en los hechos, en qué condiciones se queda Evo Morales en la presidencia de Bolivia por los siguientes 10 años
Redacción de Econoticiasbolivia
La Paz, febrero 2009.- Como un gran ensayo para las elecciones de diciembre, la gobernante izquierda indigenista y la derecha oligárquica midieron fuerzas en las urnas este domingo 25 de enero, día en que la población aprobó masivamente la nueva Constitución Política del Estado de Bolivia, que antes había sido pactada por ambas fuerzas en el Parlamento nacional.
Los resultados de la votación de enero permiten inferir que en diciembre Evo Morales y su vicepresidente, Alvaro García Linera, serán ratificados en sus cargos para el siguiente periodo gubernamental, pero que la derecha oligárquica mantendrá su dominio político y electoral sobre las regiones del oriente, con lo que estará en condiciones de neutralizar, vía Parlamento, cualquier intento de la izquierda indigenista por profundizar y/o apartarse de su declarado “capitalismo andino”.
Las cifras oficiales de la Corte Nacional Electoral dan cuenta que el 61,43 por ciento de la votación a nivel nacional favoreció al oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales, que hizo campaña por el voto favorable a la nueva Constitución. En cambio, el 38,57 por ciento de los votos fue a manos de los opositores de derecha, que aunque daban por “buena” la nueva Carta Magna, hacían campaña en contra sobre todo para organizarse con miras a las elecciones de diciembre del 2009, fecha en la que se elegirá al presidente y vicepresidente del país, y a todos los diputados y senadores.
Los datos de la Corte muestran que el oficialismo obtuvo 2,1 millones de votos y la oposición 1,3 millones, siendo la diferencia de 700 mil votos a favor del primero. Estaban habilitados para votar 3.9 millones de ciudadanos, habiendo acudido a las urnas 3,5 millones, por lo que la abstención fue de casi 10 por ciento.
EVO FUERTE EN EL ALTIPLANO
Los partidarios de Morales obtuvieron cerca de 1,2 millones de votos en las regiones del altiplano (La Paz, Oruro y Potosí), otros 550 mil en los valles (Cochabamba, Tarija y Chuquisaca) y 300 mil en el oriente. En cambio los opositores de derecha consiguieron casi 350 mil en el altiplano, otro tanto en los valles y cerca de 600 mil en el oriente.
Esto significa que en altiplano, donde se concentra el grueso de la votación a nivel nacional, tres de cada cuatro votantes apoyaron a Evo Morales y sólo uno a la oposición. En los valles, esta diferencia se estrecha un poco, de tal forma que por cada dos que apoyan al oficialismo, hay uno que lo rechaza.
DEBILIDAD EN EL ORIENTE
En el oriente, en cambio, esta situación se invierte: por cada voto que va para Morales, hay dos que van en contra. En esta región, la oligarquía y los 100 clanes dueños de la tierra y los grandes negocios tienen el poder real y manejan a su antojo los gobiernos locales, con la adhesión militante de los sectores urbanos, especialmente de los jóvenes, clases medias, profesionales y casi todas las agrupaciones cívicas y vecinales e incluso gran parte de las organizaciones laborales y sindicales.
Los resultados de la votación del pasado 25 de enero fueron muy similares a los registrados el 10 de agosto de 2008, en el referéndum revocatorio de mandato, tanto por los porcentajes de votación a nivel nacional como por la marcada división geográfica del voto. En ese referéndum Evo Morales fue ratificado en el cargo de presidente con un apoyo del 67,41 por ciento de los votantes y un rechazo del 32,59 por ciento. En esa justa electoral, los prefectos (gobernadores) derechistas del oriente y Tarija también fueron ratificados por amplio margen (el de Santa Cruz, donde está el bastión de la oligarquía, con 66,43%, el de Beni con 64,25%, el de Pando con 56,21% y el de Tarija con 58,06%).
LA NUEVA CONSTITUCIÓN
La nueva Constitución Política del Estado, aprobada en las urnas, fue pactada entre la derecha parlamentaria y la izquierda indigenista en bochornosas sesiones en octubre del 2008. Allí, los partidarios de Morales, a fin de abrir la posibilidad constitucional para que Evo sea reelecto en el cargo por los siguientes 10 años, en las elecciones de diciembre de 2009, dieron marcha atrás en casi todos los tímidos intentos por introducir reformas en la economía y la sociedad boliviana.
El nuevo texto constitucional preserva todos los privilegios y ventajas conquistadas por las transnacionales, las compañías privadas nacionales y los empresarios que explotan los recursos naturales y saquean Bolivia.
Hay garantía expresa para respetar todos los “derechos adquiridos” por los privados, sin importar si éstos fueron conseguidos de forma legal o ilegal. Con esta disposición, y otras que protegen la inversión privada nacional y extranjera, todos los concesionarios de minas, campos petroleros, yacimientos gasíferos, tierras agrícolas y forestales, concesiones para generación y comercialización de electricidad, distribución de agua, transporte y otros, tienen aseguradas sus millonarias ganancias.
El artículo octavo también consolida, junto a otras disposiciones, los privilegios y derechos conquistados por los 100 clanes de latifundistas que se han apoderado de las mejores y más fértiles tierras de Bolivia. Estos 100 clanes son propietarios de más de 25 millones de hectáreas, muchas de ellas conseguidas gratuita y dolosamente del Estado al amparo del favor político, la corrupción y la ilegalidad en los gobiernos neoliberales y dictaduras militares.
Por decisión constitucional, aprobada por el “pueblo soberano”, no habrá reforma agraria y todos estos inmensos latifundios no serán tocados por el Estado, que intervendrá sólo en aquellos casos que estas tierras no cumplan una función económica y social. Con ello, el agro boliviano consolidará su doble cara: con inmensos latifundios en manos de pocos clanes familiares asentados en el oriente y los valles, y millones de campesinos atrapados en los minifundios y en la pobreza.
PERSPECTIVAS
En los hechos, la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, pactada previamente en el Parlamento entre la izquierda indigenista y la derecha oligárquica, fue el gran pretexto para que estas fuerzas midan sus posibilidades con miras a las elecciones generales que definirán en qué condiciones se queda Evo Morales en la presidencia de Bolivia por los siguientes 10 años.
A la luz de los dos últimos resultados electorales queda claro, por ello, que Evo Morales y su vicepresidente, Alvaro García Linera, serán ratificados en sus cargos para el siguiente periodo gubernamental con una votación superior al 51 por ciento, pero que la derecha oligárquica mantendrá su dominio político y electoral sobre las regiones del oriente, con lo que estará en condiciones de neutralizar, vía Parlamento, cualquier intento de la izquierda indigenista por profundizar y/o apartarse de su declarado “capitalismo andino”
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