CADA HORA HAY 15 NUEVOS POBRES EN BOLIVIA
A pesar del auge de las materias primas, que han inflado las arcas del Estado y el bolsillo de las grandes empresas privadas, la pobreza sigue en ascenso. En los dos primeros años de gobierno del presidente indígena Evo Morales, más de 260 mil personas se hundieron en la pobreza
Redacción de Econoticiasbolivia
La Paz, abril 28, 2009.- Los millonarios réditos del crecimiento económico y del “boom” de las exportaciones del último trienio no han impedido que Bolivia siga siendo una gigantesca fábrica que produce pobres a un ritmo acelerado. Cada hora, 15 bolivianos ingresan al submundo de la pobreza y la marginalidad. Cada día, 360 hombres y mujeres reducen al mínimo su consumo y se vuelven pobres; muchos de ellos pierden la dignidad y comienzan a estirar la mano para lograr el sustento diario.
Los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la Unidad de Análisis de Política Económica (UDAPE, Dossier Estadístico, enero 2009), remitidos a Econoticiasbolivia, revelan que la pobreza se está incrementado año que pasa. En el 2005 se estimaba que el número total de pobres en el país era de un poco más de 5,6 millones, mientras que el bienio 2007-2008 la cifra ya rondaba por los 6 millones. En este mismo periodo se detectó, también, que otras 150 mil personas se han hundido en la miseria y extrema pobreza. En números redondos, casi cuatro millones de bolivianos no tienen lo necesario para alimentarse bien y pasan hambre, mientras que otros dos millones de bolivianos apenas tienen lo suficiente para comer.
Los datos oficiales muestran que la pobreza ha vuelto a levantar cabeza en Bolivia, tras haberse reducido levemente entre los años 2003-2005, tanto en términos porcentuales como en números absolutos. En ese periodo, el número de pobres disminuyó en casi 100 mil personas y el porcentaje de pobreza se redujo del 63,1 por ciento al 60,6 por ciento.
Sin embargo, a partir del 2006 el número de pobres ha ido en aumento, tanto en las ciudades como en el área rural, donde ya es alarmante el crecimiento de la pobreza extrema que avanza tanto en términos relativos como absolutos.
MÁS POBRES EN UN PAÍS MÁS RICO
Este aumento de la pobreza se da, paradójicamente, cuando la economía boliviana muestra sus mayores niveles de crecimiento económico, un insospechado auge en sus exportaciones e inéditos niveles de superávit fiscal.
Según los datos del INE, la economía nacional ha crecido en el 2006 en 4,8 por ciento, en el 2007 en 4,56 por ciento y en el 2008 en 6,15 por ciento. Las exportaciones, por su parte, han aumentado de 2.868 millones de dólares en el 2005 a 6.952 millones de dólares en el 2008, mientras que el superávit fiscal, dinero que el Estado no utiliza en nada, llega a casi 1.500 millones de dólares en los últimos tres años.
Esto quiere decir, que la creciente riqueza que Bolivia ha ido obteniendo en los últimos años no ha llegado a los más pobres y, por el contrario, se ha concentrado en las arcas del Estado y en los sectores empresariales, especialmente entre los grandes exportadores de materias primas y productos agrícolas, en las cadenas de importadores, en los grandes industriales y en la burguesía agrofinanciera.
Tal como reconoce el Ministerio de Hacienda, las grandes empresas como el Estado han aumentado sus ingresos y utilidades, en tanto que las familias de los trabajadores y de la clase media han perdido el poder adquisitivo de sus ingresos, producto de la constante elevación de los precios de los productos alimenticios y de la canasta familiar.
Los datos oficiales revelan, además, que el aumento de la pobreza se da a pesar de la “política asistencialista” que ha seguido el gobierno del presidente Evo Morales, que ha mejorado el bono de apoyo a la vejez (“renta dignidad” de 340 dólares al año para los mayores de 60) y creado el bono de asistencia escolar (“bono Juancito Pinto” de 30 dólares al año para los niños escolares de hasta de 12 años).
SE AGRAVA LA MISERIA
Los datos oficiales muestran que, en promedio a nivel nacional, seis de cada 10 bolivianos son pobres. En las ciudades, dos de cada cuatro personas son pobres (una de ellas tiene apenas lo indispensable para comer y la otra pasa hambre), mientras que en el campo casi ocho de cada 10 viven con grandes limitaciones y dificultades (seis viven en la miseria y dos tienen sólo lo necesario para alimentarse).
En términos porcentuales, la pobreza afecta a la población en proporciones muy similares en el altiplano, los valles y los llanos, pero es en el altiplano donde se concentra y reina la miseria o pobreza extrema (cuando la gente no tiene lo suficiente para comer). Los datos oficiales señalan que la pobreza extrema agobia al 43,4 por ciento de los que viven en el altiplano, al 39,4 por ciento de los moran en los valles y al 28,8 por ciento de la población de los llanos.
La pobreza moderada, al igual que la extrema pobreza, golpea más a las mujeres que a los varones. El 61,2 por ciento de las mujeres sufre pobreza y el 38,7 está en la miseria. Entre los hombres la proporción es de 58,9 por ciento y 36,6 por ciento, respectivamente
¿DE DÓNDE VIENEN LOS POBRES?
Los nuevos pobres, hombres y mujeres de toda edad, provienen tanto de los hogares de los desempleados como de aquellos que trabajan mucho pero que ganan muy poco dinero, de las clases medias empobrecidas y en desgracia, de los migrantes de los pueblos del occidente y de los hogares que reproducen constantemente la pobreza.
En el área urbana, la pobreza afecta al 50,8 por ciento de los desocupados y al 43,6 por ciento de los trabajadores que tienen empleo y ocupación definida, pero que trabajan en condiciones de sobre explotación y con salarios que no alcanzan para cubrir sus necesidades diarias.
Todos ellos han sido muy afectados en los últimos años por la pérdida del poder adquisitivo de sus ingresos. Según la información oficial procesada por Econoticiasbolivia, en los tres primeros años del gobierno de la izquierda indigenista (2006-2008) el salario real de los trabajadores cayó en por lo menos el 15 por ciento, a la par que aumentaba la explotación de la fuerza laboral y no cedía el desempleo ni los abusos patronales
La precariedad se ha hecho tan extrema, que se estima que la cuarta parte de la población que vive en las ciudades capitales y provinciales sobreviven con menos de 80 centavos de dólar al día. En el área rural, un poco más de la mitad de la población sobrevive con menos de 60 centavos de dólar al día. En total, son casi cuatro millones de bolivianos que están en esta situación, sin el ingreso suficiente para costearse una canasta mínima de alimentos.
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